¿Qué es el autismo?

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El autismo en un desorden de espectro. Esto es, los síntomas y características del autismo pueden presentarse en una amplia gama de combinaciones desde moderadas hasta severas.

Aunque el autismo es definido bajo cierto criterio de comportamiento, las personas pueden presentar cualquier combinación de conductas en cualquier grado de severidad. Dos niños pueden tener el mismo diagnóstico y sin embargo ser tan diferentes el uno del otro y presentar diferentes habilidades. Por lo tanto no existe tal cosa como una persona autista. “típica”.

“Los papas” pueden escuchar diferentes terminologías situadas a lo largo del espectro, como “conductas autistas” “autismo de alto funcionamiento” de “bajo funcionamiento” “autista leve”, etc., lo mas importante de entender es, que independientemente del diagnóstico”, los niños pueden aprender a adquirir nuevas habilidades y mostrar progreso con la educación y entrenamiento adecuado.

Dado que los criterios diagnósticos cambian y las investigaciones nos llevan a nuevas terminologías, se engloba en la palabra “autismo” o “espectro autista” a los desórdenes anteriores.

El autismo es el resultado de una afectación neurológica que se presenta en los primeros tres años de vida, afecta aproximadamente a 1 en cada 500 niños (CDC,97) y es 4 veces mas común en niños que en niñas. El autismo es severamente incapacitante y dura de por vida.

Se estima que actualmente más de medio millón de personas en Estados Unidos padezcan de autismo. Su prevalencia lo hace estar dentro de los primeros problemas del desarrollo, pero aún así, la gran mayoría de los profesionales de la salud, educadores y comunidad en general se encuentra inconsciente o mal informada respecto a cómo el autismo puede afectar a los niños, y cómo se deben implementar programas terapéuticos para trabajarlos efectivamente.

El autismo es un síndrome definido conductalmente, aún cuando es el resultado de un desorden neurológico, hasta la fecha ningún examen de laboratorio puede diagnosticarlo, sólo mediante la observación directa de la conducta del niño, la historia clínica y los datos sobre el desarrollo de los primeros años de vida se llegará al diagnóstico correcto. Es por esto la necesidad de un equipo multidisciplinario en el establecimiento del diagnóstico correcto, esencialmente la colaboración y comunicación directa entre el neurólogo pediatra especializado en desórdenes del neurodesarrollo, y el psicólogo también con experiencia directa dentro del este campo.

La expresión de la afectación se muestra como sigue:

Comunicación: la aparición de la comunicación puede verse retrasada o no presentarse en lo absoluto; el uso de las palabras puede no estar asociado con el significado, pueden presentar ecolalia. Sus tiempos de atención y concentración son cortos

Interacción Social: prefiere estar solo y no se involucra en juegos con compañeros de edad; no tiene amigos; falla en las respuestas sociales de atención visual y sonrisa social; Integración Sensorial: las respuestas a estímulos sensoriales se encuentran afectadas

Juego: carencia del juego espontáneo o imaginativo; no imita otras acciones; no presenta juego imaginativo;

Comportamiento: puede ser muy inquieto o muy pasivo; presenta berrinches frecuentes sin ninguna razón evidente; pueden presentar comportamiento obsesivo, perseverante, ritualista o estereotipado carencia evidente del sentido común; puede presentar conductas agresivas o auto lesivas; a menudo se le dificultan los cambios de rutina.

El autismo es tratable

No existe cura todavía, pero el autismo es tratable. El diagnóstico y la intervención a temprana edad son de vital importancia para el futuro desarrollo del niño. Hasta la fecha, la modificación de conducta ha probado ser lo más efectivo para niños autistas o con desórdenes neurológicos relacionados. Mediante técnicas como refuerzo positivo, encadenamiento, aproximaciones sucesivas, etc., los objetivos van encaminados a reducir las conductas inadecuadas, repetitivas o estereotipadas, establecer nuevas habilidades e incrementar las ya existentes.

Dentro de las expectativas para el futuro, se tiene que algunos niños puedan llegar a lograr un comportamiento socialmente aceptable, reducir los estados de tensión y frustración, establecer un sistema de comunicación funcional y desarrollar habilidades cognoscitivas y de independencia personal. Sin embargo, la mayor parte de ellos continúan mostrándose afectados por el síndrome y algunos en forma severa.

Los indicadores mas favorables para un pronóstico alentador son el lenguaje funcional y la capacidad cognoscitiva. Los niños que desarrollan lenguaje espontáneo y funcional alrededor de los 6 años tienen mejores expectativas para su desarrollo. De igual modo, la participación de los padres, la integración a al comunidad, el diagnóstico temprano, la intervención oportuna y la enseñanza programada contribuirán a disponer de un mejor futuro para el niño